jueves, 15 de abril de 2010

Otros lenguajes

La mayoría de personas se ven en la enorme necesidad de aprender más de un idioma en su vida. Tenemos nuestro idioma natal, en mi caso el español, pero también sé inglés desde los seis. Por el momento me estoy introduciendo en el japonés y, en un futuro, quizás en el francés.
Incluso, tengo un propio código para escribir; estoy aprendiendo las palabras del Na'vi; identifico el Morse; y sé algunas letras y frases del ASL. Estos, realmente son lenguajes poco comunes en mi ambiente.
Conozco a personas que saben siete idiomas, incluso saben dialectos o lenguas nativas de una región en específico. Acaso no es asombroso? Tener un idioma y además saber el idioma de otras personas con distintas culturas? Acaso no es asombroso poder apreciar y ejercitar a la mente, sabiendo que absorberá todos esos conocimientos para siempre?
A causa de la globalización es muy importante añadir más de un idioma a nuestra lista de habilidades lingüísticas, ya que el inglés y el español, por más mundiales que sean, no son suficientes. Ahora las empresas buscan a personas que sepan otros idiomas además de estos, desean llegar a más personas rompiendo las barreras del idioma. Y eso, hay que admitirlo, es fantástico!

Pero qué hay de las otras lenguas? Qué hay sobre los códigos, los idiomas inventados, el lenguaje que no es hablado, las claves... Toda esa parte del lenguaje que no necesariamente tenemos que aprender para sobrevivir? No son importantes? No nos servirán de nada? Claro que sí nos servirán.
Solamente pensemos, en claves y códigos que se han ido inventado a lo largo del tiempo. Tres de los más importantes en el mundo son el Braille, la clave Morse, y el lenguaje de señas o ASL. Estos tres les sirven a las personas a comunicarse o entender a otros. El Braille, como bien todos saben, es para que los ciegos puedan leer y escribir. La clave Morse identifica telegramas, códigos y otra serie de claves. Y el ASL es para los sordo-mudos. Ven mi punto?
Hay otros lenguajes no hablados que son muy útiles. Incluso el utilizar nuestros propios lenguajes es útil para comunicarnos. Imagina por un momento que inventas tu propio código, o haces relieves o encuentras letras en imágenes. O inventas tu propio lenguaje de señas para comunicarte a larga distancia o en un espacio donde no seas escuchado. No vayamos tan lejos, un idioma inventado (por ejemplo Klingon, Na'vi) hablado se escuchará extraño, y estarás teniendo una conversación de lo más normal con el que sabe el idioma.

Intenta, por una semana, utilizar con un amigo un lenguaje diferente al que comúnmente utilizas. Verás que, después de unos días si lo usas con frecuencia, querrás utilizarlo más y le verás muchas ventajas de las que ya tiene. Analiza la situación y recurre al sistema de comunicación que más te conviene. Aprender un nuevo lenguaje es también un pasatiempo, uno muy productivo. Suerte con los lenguajes!

jueves, 8 de abril de 2010

Inspiración

Nunca te ha pasado, que estás haciendo tu vida normal, caminando por las calles sin nada en los bolsillos más que un poco de dinero, admirando tu alrededor, cuando de repente te surge una idea? Y buscas rápidamente en dónde anotarla antes de que se te vaya, pero no tienes papel ni pluma a la mano. Entonces tomas tu celular y escribes lo que puedes en una nota, pero no te cabe tanto. Y te quedas allí en medio de la calle con una idea en tu cabeza pendiendo de un hilo, a punto de irse.
Has estado en una situación como esta? Horrible, verdad?

A veces, simplemente te encuentras a ti mismo tomando un café en alguna cafetería o restaurante y te llega la inspiración. Deseas escribirlo o dibujarlo, pero no sabes ni en dónde ni con qué. Entonces ruegas a Dios que no se te olvide la idea para llegar a tu casa y anotarla. Pero pasa el tiempo y no regresas. En fin, te dan las diez de la noche cuando llegas a tu hogar y de pronto recuerdas que tenías una idea, un momento de inspiración; pero ya se te olvidó, o sí lo recuerdas pero sabes que así no era precisamente como te llegó. Te ha pasado?

Una persona que es de ideas abundantes, o que encuentra algo espectacular en lo más sencillo del mundo, se siente en la obligación de "atar" sus ideas ya sea al papel, a una imagen o a un sonido para que no se le olvide y pueda usarse después.
Lo frustrante de la situación es que sabemos que somos personas de creatividad e imaginación, pero no llevamos el cuidado suficiente como para cargar con una libreta y una pluma, o una grabadora, o simplemente el IPod en la aplicación de notas. Lo curioso de la situación es que nos surgen las ideas cuando uno menos se lo espera, y por ser "cuando uno menos" nos agarra completamente desprevenidos y no tenemos cómo plasmarlo.
Sin embargo existe la maravillosa memoria que, si la ejercitamos será imposible que se nos olviden las dichosas ideas. Por eso, acabo con más consejos: Siempre lleva contigo una libreta o una grabadora o como ya dijimos, incluso el IPod sirve. Y, mantén activa tu memoria.

"Las ideas no llegan por sí solas, pero sí pueden irse sin que nadie les diga que se marchen."
dnip_rl

sábado, 3 de abril de 2010

Journaling: No tan fácil...

Cuando era niña tenía una pequeña libreta con un candado, el cual era mi diario. A esa edad una se quiere poner como en las series de televisión y escribir todo lo que piensa, lo que le gusta e inlcuso garabatear en los bordes de las hojas. Sabemos que la razón por la que los niños tienen un diario es para que puedan contar todo a "quien más confianza le tengan" y después desistir porque realmente no tienen una consciencia de hábito.
Sin embargo, a partir de los diez años, uno empieza a crear consciencia de que un diario es un gran amigo y se les empieza a formar el hábito de escribir en él.

Hace un año, precisamente, compré un cuaderno para que fuera mi diario. Tenía las ganas de empezar uno formalmente después de leer un libro que trata sobre el journaling y simplemente lo inicié. Al principio no sabía muy bien qué escribir en él, pero con el paso de los días (y de las páginas) supe el secreto del journaling: Escribe todo lo que se te venga a la mente y observa a tu alrededor; después, escribe de ello.
En el idioma inglés me encanta cómo hacen esa diferencia: Los anglosajones manejan dos palabras para referirse a un diario, diary o journal. La diferencia es que un journal es un poco más profesional y cubre aspectos de ambiente (escriben también sobre el entorno, la naturaleza y el ambiente social en que uno se maneja). Mientras que el diario solo es un registro de actividades diarias y emociones.

Yo decidí hacer un journal. Mi propósito era escribir en él todos los días y llenar cuantas páginas deseara sobre todo lo que se me viniera a la mente. Al principio, pues uno tiene todas las ganas del mundo, y no paraba. Pero se fueron las semanas y al mes ya no escribía tanto como quería. Llegó una vez en la que no escribí por tres meses! Y es una sensación terrible cuando volteas a ver la fecha de tu última entrada, haces cuentas, te fijas en todo lo que te pasó y nada de eso está escrito.


Unos cuantos consejos para los escritores: Si quieren mantener el hábito de escribir, empiecen un journal. No se desesperen y escriban en él. El journal aceptará todo lo que ustedes quieran decir, y tendrán una muy buena fuente de inspiración cuando requieran escribir. Tecleen la palabra journal o diario en su navegador y encontrarán muchos procedimientos, ideas y tips para su journal. No se rindan, más bien escriban... Esa es la clave.