Escribo un buen de cosas: Cuentos, frases, poemas, canciones, en mi journal... Pero el problema es que nadie ve esos escritos. Y cuando tienen que verlos...! Ay, mamá, me pongo como si me estuvieran haciendo entrevista policíaca: Con una enorme y siniestra lámpara sobre mí y todos observándome, con la palabra en sus bocas. A veces, esas palabras son como dardos o flechas que nos llegan hasta el corazón y nos oprimen, impidiéndonos el respirar. Y entonces viene una depresión enorme, y yo me cuestiono si lo que escribo estará así de mal.
Pero hay críticas buenas. Donde todos alaban tus palabras que "respiran por sí solas". A poco no se siente lindo? Se siente bien, excelente! Cuando te aplauden, hasta quieres escribir más, y se te quita esa pena que tenías de mostrar tus frases.
El secreto está en que aceptes esas críticas con la cabeza bien fría, un congelador. Si son buenas las conservas, si son malas deséchalas. Así de simple... aunque no es tan sencillo mantener la cabeza hecha un hielo. Pero sí se puede!
Si estás abierto a opiniones, las recibirás todas. Algunas sirven otras no, pero escúchalas todas. Puede que se te haga un nudo en el estómago y te sientas en un confesionario, pero es normal. Después de todo, todos queremos escuchar cosas bonitas de nosotros mismos!
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