Una foto donde sale toda tu familia, una piedra muy bonita que encontraste en el bosque, la carta más hermosa que te hizo llorar, el primer libro que leíste, las obras de arte de tus niños cuando tenían cinco, un billete extranjero, el ticket de la función a la que habías anhelado ir desde hace tiempo, un recorte de revista, una postal, la llave de tu casa o el casillero donde guardaste tus libros por tres años...
Son muchas las cosas que vamos coleccionando a lo largo de nuestra vida porque nos las regaló alguien muy querido, te recuerda un momento en especial de tu vida, era el testigo de un sueño cumplido, lo encontraste curioso o bonito. Sea cual sea el motivo que se esconde detrás de ese objeto, allí está, en tu mesa de noche o en una repisa, pero cuando lo ves, revives la memoria donde lo recogiste y decidiste añadirlo a tu colección. Una colección de recuerdos, de objetos de valor moral, por muy insignificantes que sean.
Yo allí tengo mis libros, los dibujos más bonitos, unas piedras, algunos objetos tontos pero que son especiales para mí... Una lista interminable de objetos que se añaden con los años y que reinventan su historia poco a poco. Nunca acabas por sumar cosas, no hasta que ya no hayan momentos memorables o cosas que te llamen la atención.
Esas son las cosas que guardamos. Que de pronto nos liberan en una pausa dentro de nuestra vida y nos devuelven al momento tan feliz y querido. Tomas el objeto en tus manos, le das vueltas, resuenan en tu cabeza esas frases tan memorizadas, y lo guardas en el bolsillo. Llevas la mano varias veces en el día al bolsillo y tomas esa piedra u objeto y vuelves... Como si fuera un amuleto de la buena suerte, todo el día sonríes.
sábado, 18 de septiembre de 2010
domingo, 12 de septiembre de 2010
No sólo sonrías, ríe
Cuántas cosas en esta vida nos hacen reír! Cuántos momentos graciosos hemos vivido y los que nos faltan!
Si te cuentan un chiste, viste algo curioso, hiciste algo bobo, imaginas una situación disparatada... Son muchas las ocasiones en las que reímos: Tantas a que apuesto que todos los días, al menos dos veces, te ríes por algo. En serio, qué seríamos nosotros sin la risa? Sin ese momento de locura y diversión que nos invade, dejándonos sin aire. Podríamos repetirlo una y otra vez...
Allí es cuando solemos decir que la vida va bien, porque somos felices y porque la vida es curiosa. Allí es cuando dejamos que las emociones salgan del pecho y griten y salten, porque este mundo es bello, hermoso.
Cuando estás muy derrotado, hay veces en las que te conformas con levantar un poco las comisuras de los labios y sonríes, dejando ver un rayito de esperanza, apenas una pequeña luz del sol que se esconde en tu interior. Te digo algo, no sólo sonrías, ríe. Aunque no tengas las ganas, si encuentras algo que te haga feliz, que te provoque mover los labios en una estruendosa carcajada, no lo detengas, no reprimas el sentimiento. Déjalo salir, que te dé bofetadas para que despiertes de ese letargo taciturno que te invade.
Porque habrán veces en las que la tristeza llegue, y no podrás vencerla. Entonces la memoria traerá los recuerdos felices.... y volverás a sonreír para tus adentros. Ríe mientras puedas, fuerte y por mucho tiempo, así sabrás que has vivido feliz.
Y sí, también ríe de tus problemas, de las pesadillas, de las preocupaciones y las vanidades. Éstas no son nada. Si ríes, le demostrarás a la adversidad que es posible salir vencedor.
"La felicidad tiene una cara, que es la sonrisa. Y una voz, tu risa" dnip_rl
Si te cuentan un chiste, viste algo curioso, hiciste algo bobo, imaginas una situación disparatada... Son muchas las ocasiones en las que reímos: Tantas a que apuesto que todos los días, al menos dos veces, te ríes por algo. En serio, qué seríamos nosotros sin la risa? Sin ese momento de locura y diversión que nos invade, dejándonos sin aire. Podríamos repetirlo una y otra vez...
Allí es cuando solemos decir que la vida va bien, porque somos felices y porque la vida es curiosa. Allí es cuando dejamos que las emociones salgan del pecho y griten y salten, porque este mundo es bello, hermoso.
Cuando estás muy derrotado, hay veces en las que te conformas con levantar un poco las comisuras de los labios y sonríes, dejando ver un rayito de esperanza, apenas una pequeña luz del sol que se esconde en tu interior. Te digo algo, no sólo sonrías, ríe. Aunque no tengas las ganas, si encuentras algo que te haga feliz, que te provoque mover los labios en una estruendosa carcajada, no lo detengas, no reprimas el sentimiento. Déjalo salir, que te dé bofetadas para que despiertes de ese letargo taciturno que te invade.
Porque habrán veces en las que la tristeza llegue, y no podrás vencerla. Entonces la memoria traerá los recuerdos felices.... y volverás a sonreír para tus adentros. Ríe mientras puedas, fuerte y por mucho tiempo, así sabrás que has vivido feliz.
Y sí, también ríe de tus problemas, de las pesadillas, de las preocupaciones y las vanidades. Éstas no son nada. Si ríes, le demostrarás a la adversidad que es posible salir vencedor.
"La felicidad tiene una cara, que es la sonrisa. Y una voz, tu risa" dnip_rl
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Un cafecito
Mi hermana y yo pasamos todos los días por el Starbucks Coffee que hay cerca de mi casa. La mayoría de las veces nos conformamos con oler la mezcla del café con las infusiones y los pasteles recién horneados. Nos gusta ver a las pocas personas que a esa hora se sientan a platicar, a estar en la lap, leyendo un libro, con una taza de café a su lado. Se ven tan relajados... Que se nos antoja.
Yo adoro el Starbucks. Podría sonar como anuncio publicitario pero es la verdad, lo que más me gusta es la "experiencia Starbucks" que te brindan. Además de mi casa y la escuela, Starbucks es mi tercer hogar a donde voy de vez en vez, y me siento feliz por el simple hecho de estar allí.
Un día que entro al local, el aroma a café recorre el lugar, voces tranquilas resuenan en los rincones, risas y jaleos. Unas tres personas están formadas en fila, y yo, la cuarta. En lo que espero mi turno admiro la colección de tazas y termos y bolsas de granos de café que se disponen en toda su belleza frente a mí. Las sillas y mesas ocupadas por la gente... El lugar siempre me ha atraído por su diseño. Los colores en perfecta combinación, las lámparas como si hubieran sido manchadas con cera de vela, los dibujos scrapbook en la pared. En la barra siempre está el menú de bebidas y un dibujo hecho en gis.
Es mi turno. Con una sonrisa pido mi Moca helado de un shot, chocolate blanco, un toque de avellanas, crema batida y caramelo. Cuando me lo dan, voy por una servilleta y un popote, veo los folletos que están dispuestos y casi siempre me llevo dos. Adoro su forma y las palabras que llevan.
Y sí, a veces pido una galleta o un rol de canela para acompañar. Podría quedarme allí fácilmente unas dos horas, quizá tres. Cuál es la prisa si la estoy gozando?
Recuerdo que hace mucho, íbamos los cuatro al Hotel Sheraton y abajo había un Starbucks. Entonces en lo que mis papás escuchaban el culto mi hermana y yo bajábamos y pedíamos un café, luego leíamos o platicábamos. Fuimos todos los domingos durante tres meses, la señorita ya nos conocía por nombre, sabía qué café pedíamos y platicaba con nosotras... Esa es la experiencia Starbucks, y por eso me encanta.
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